9/12/08

Carta de un náufrago

 
Hace ya siete meses, tres días y dos horas
naufragué en esta isla que no está en ningún mapa.
La primera semana lloré como un muchacho
asustado y el miedo vino a vivir conmigo.
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Luego maldije a Dios los quince días siguientes.
Y me pasé tres días sin agua ni comida.
Los siguientes dos meses he añorado tu cuerpo
y soñado con el tibio roce de las sábanas.
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Cada noche encendía hogueras en los montes
pendiente de que un barco pasara por delante
de esta isla maldita . Y en la playa he dejado
mensajes de socorro pidiendo que vinieras.
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Arrojé cien botellas con mensajes urgentes.
Y durante tres meses aprendí que la vida
es un cangrejo, un fruto, el agua del torrente,
el sol que cada tarde pinta de rojo el agua.
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Ya no siento temores. Recuerdo vagamente
que más allá del mar hay fusiles y espadas
y hombres que maldicen haber nacido un día.
Y que aquel mundo era una isla de monstruos.
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Ayer me desperté cantando sin que nadie
me dijera: “Estás loco ¿A qué tanta alegría?”
Y cada tarde escribo en la arena unos versos
que borran las mareas y que de nuevo escribo.
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Hoy he visto pasar un barco no muy lejos.
He apagado raudo la luz de las hogueras
y he borrado todos los mensajes de auxilio.
Afortunadamente el buque ha pasado de largo.
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Rodolfo Serrano
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24/10/08

Un atardecer en Zaragoza

Coincidencias. De camino a Zaragoza comencé a leer "A orillas del río Piedra me senté y lloré", de Paulo Coelho. Trata sobre el amor, y cómo no, no me ha dejado indiferente. Lo recomiendo a aquellas personas que al igual que yo siguen creyendo que el amor existe, a aquellas personas amantes de las grandes historias de amor. Nunca un libro me ha hecho sentir tantas cosas al mismo tiempo, y mucho menos ha causado en mí la imperiosa necesidad de no poder dejar de leer.

Tuve que combinar las casi cinco horas de ida en tren con asuntos de trabajo. Por ello, me quedaron unas treinta páginas que posteriormente leí en el hotel.

Me sumergí de una manera extraña en ese río, en la historia de Pilar, que casualmente vivía en Zaragoza. Concidencias.
Me enfadé por no poder terminar de leer aquella bonita historia cuando quise. Y ello me tuvo en vilo toda la tarde. La historia se quedó en un punto importante y, pesimista de mi, sólo se me ocurrían oscuros y dramáticos finales. Quizá porque últimamente sólo veo finales felices en las películas, y ya prácticamente ni eso...

Esperando poder marcharme al hotel, pude ver atardecer en Zaragoza. Desde un onceavo piso, con unas vistas excelentes de la ciudad, vi como el cielo cambiaba de color pasando por una multitud de tonalidades hasta alcanzar la oscuridad. Me recordó muchas cosas ese atardecer, me sentí afortunada de haberlo visto, y pensar que Pilar también lo podía estar viendo junto al hombre que amaba.
Entre tantos pensamientos bonitos y acomodada en mi nube de olor a fresa, también pensé; buf, ¡que frío debe hacer ahora que se ha ido el sol! ¡Y yo sin abrigo! Pero eso era lo de menos...

Por fin terminó mi jornada laboral y me fui directa al hotel, hacía mucho frío y estaba agotada.
Llegó mi momento, cené, cogí una manta del armario y me senté en el amplio y rosado sofá de la habitación. Y me dije a mí misma, ánimo, ¡que el amor es bonito!
Al cabo de unos minutos y tras leer la última línea, cerré el libro, lo apreté contra mi pecho y suspiré. Pensé: que complicadas somos las personas, cómo nos empeñamos en hacernos el camino tan difícil. Con lo sencillo que es todo. Acto seguido, decidí no pensar más en ese momento.

Y bueno, al fin pude desvelar lo que todo el día me había mantenido inquieta, el final de la historia de amor de Pilar, que evidentemente no os voy a contar.
Sólo os diré que me gustaría ver algún día con mis propios ojos ese río Piedra, sentarme a sus orillas, pensar, y derramar cada una de mis lágrimas con la certeza de que cómo cuenta la leyenda de éste precioso río, lo que arroje, llegará al fondo, se convertirá en piedra y se olvidará.
Mientras tanto, como dice Coelho, a trabajar, que los sueños dan trabajo.

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Te doy una canción - Silvio Rodíguez
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Vida

17/10/08

Nuestros sueños son nuestros paraísos

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Antes de ayer, me puse a llorar de una forma desconsolada cuando vi como una pareja de unos 60 años se acariciaba la mano en uno de mis tantos vuelos...


Ver como él con tanta ternura repasaba cada uno de los dedos de su mujer como si fuese la primera vez que los tuviera cerca, como si los acabase de descubrir. Ella, a modo de agradecimiento, le mira y le da un beso en la mejilla.


Es imposible plasmar en palabras lo que sus miradas eran capaces de expresar.


No me da vergüenza reconocer mi llanto, ni tampoco la cara de la azafata apresurada en preguntarme si me pasaba algo...


Simplemente soy así de sensible. ¿Y qué?


Una persona que no quiso hacerme un hueco en su vida me dijo una vez que consideraba muy bonita mi forma de sentir, que es admirable vivir tan intensamente los momentos. Pero que todo ésto también tiene su lado negativo, que cuando uno se involucra tanto y entrega tanto, si luego las cosas no transcurren de la forma esperada se sufre más. Él, hasta lo que me permitió compartir, optó por ésta opción, la de vivir con ciertos límites, con una barrera. Yo soy incapaz. Y no sólo eso, es que me niego a no disfrutar y sentir de la manera que mi alma necesita. No voy a reprimir ningún tipo de sensación o emoción, sea buena, mala, triste o alegre.


No me importa pagar el precio de un desengaño, ya lo he vivido, y todo acaba cicatrizando.


Sólo sé que hasta el momento mi máxima plenitud y felicidad la he vivido enamorada.


Ése es mi propósito. Ése es mi éxito. No necesito recapacitar sobre cual es mi sueño, es de las pocas cosas que tengo claras en la vida, por ello seguiré buscando esa pieza imprescindible, porque como dice Subirana en su libro... "El sueño es el ideal de vida en el que encajan todas las piezas del rompecabezas de tu vida".

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Vida
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9/10/08

Blog - Un lugar soñado - Ismael Serrano

 
02 diciembre
Peumayén


Insisto en repetidas ocasiones que es verdad que existen determinados momentos o hechos que no somos capaces de expresar con palabras. A veces es suficiente con saber interpretar una mirada, sentir una palpitación acelerada, observar como reacciona nuestra piel ante ciertos estímulos… Esta vez quiero escribir, lo necesito, pero no encuentro las palabras para expresar lo que siento.
El sentimiento se define como el resultado de una emoción, a través del cual, el consciente tiene acceso al estado anímico propio. Por tanto, los sentimientos forman parte del cerebro de cada ser humano capacitandole para reaccionar.
A mi parecer, esto es maravilloso, ya que por mucho que se intente aparentar una valentia que no se tiene, unos sentimientos que no se sienten o peor aún una actitud y una forma de ser que no es verdadera, carece de sentido porque todo aquello consigue aflorar tarde o temprano, de una forma u otra, para bien o para mal…

No sabía ya que medida ultilizar para contar el tiempo restante para volver a verte. Supongo que llega un momento en que pierdes un poco la noción del tiempo y te dejas arrastar por la corriente hasta llegar a puerto… Allí me encontraba, expectante, ante una multitud de personas, y aún custodiada por mi guardián en la lejania, me sentía sola, con tu presencia ausente…

Sales a escena con la exquisitez que te caracteriza, de blanco, transparente, claro, y siento cercanía, tranquilidad, nerviosismo, satisfacción, infinidad de cosas más…
Nos das la bienvenida a ese paraíso que se alimenta de la esperanza de los viajeros soñadores que realizan parada en él. Lugar en el que repones fuerzas para emprender el largo recorrido que nos brinda la vida.
Gracias por dejarme pasar la noche en Peumayén, lugar soñado.

El transcurso de la noche fue magnífico, cuidando cada detalle… Noche de recuerdos, de viejas canciones que te aseguro hacía mucho tiempo que no había sido capaz de escuchar por miedo a mi reacción, por miedo a llorar más… De hecho, no pude contener mis lágrimas en el momento en que sonaron los primeros acordes de “vine del norte”… Que no se acabe esta noche y que no me enamore yo…
Como en cada ocasión que tengo el placer de verte, consigues que medite acerca de lo complicado que es eso del amor. Escucho de tu voz la siguiente frase… A veces dejar marchar a la persona que amas es la última ofrenda de amor. No concibo tristeza más grande, en este momento no concibo ni creo en la existencia de un amor tan grande y rotundo que sea capaz de despedirse de esta forma, celebrando el pequeño milagro de estar vivos y haberse conocido.

Fueron casi tres horas de poesía pura, que como cada vez, supiste transmitir con tus gestos, con el temblor de tu voz… Todavía te estremeces al cantar “tantas cosas”, tus manos denotaban la tristeza de saber que nacerán mil niños y nuevas canciones, y quizás alguno, quizás, lleve su nombre. Esto me recuerda que no basta con olvidar, con superar, sino que hay que aprender a vivir con ello. Los mismos paisajes ante mis ojos, recuerdos llenos de niebla, que sin duda ya no tienen el mismo color. Y lo sé, que forma parte de mi día a día ver claridad en la oscuridad, ver esperanza entre tanta soledad.

A veces siento la necesidad de retroceder en el tiempo. De parar algunos instantes, de cambiar algunas palabras, de añadir otras… Es inevitable hacerlo y más aún cuando ni si quiera estoy convencida conmigo misma, cuando por más que intento alejarme no lo hago. Sin saber realmente porqué me empeño en deshacer ese punto final, dejando el espacio suficiente para poder colarme unos instantes y al menos poder recordar e imaginar que hubiera pasado aquella tarde en la que no fuimos capaces de darnos ese abrazo prometido.

Y yo me pregunto… ¿Puedo quedarme a vivir para siempre en Peumayén? Supongo que eso depende de mi capacidad de soñar despierta.


Gracias Ismael.

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5/10/08

Recuerdos


Cuando escondías tu alma tras un leve sonido y pocas palabras,
cuando eras una foto en mi mente nublada por el olvido,
no imaginaba cuánto llegaría a quererte...

Y ahora que sólo cuentan los minutos que paso contigo,
ahora que estoy sólo si la que me habla no es tu voz,
sé que no era posible imaginar cuánto te quiero.



Dicen que los recuerdos no pueblan nuestra soledad, solamente la hacen más profunda...
Y así es. A veces me gusta recordar, otras, aparece en un cajón ésto que un día me escribiste y no sé, me ha parecido bonito recordarlo.

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19/9/08

El mundo se evapora tras de mí ...


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Pensamientos que se deshacen como un reloj de arena marcando el paso de las estaciones.
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Sensaciones que se pierden a velocidades extremas por no encontrarse a salvo en ningún punto del mapa.
 
Ganas que se refugian atemorizadas suplicando algo más de fuerza en momentos como éste...
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El mundo se evapora dormido tras de mí.


 
Vida


14/9/08

La vida puede ser muy divertida



El jueves pasado, rumbo a Menorca, un niño de unos 5 años me recordó lo divertida que puede ser la vida.
Unos minutos antes de despegar le decía a su mamá que él no tenía miedo a volar, y que le gustaría tener alas como a veces ha soñado para así hacerse amigo de algún pájaro.
Cogiendo la altura de vuelo no paraba de gritar; - ¡Qué guay mamá! ¡Estamos volando! ¿Veremos pájaros? ¡¿Ves como no tenía miedo?!
Durante la hora de viaje no dejó ni un segundo de apreciar cada detalle que veía por la pequeña ventanilla...
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Y es que... Todo depende de los ojos con que miremos las cosas.
Me encantó observar y escuchar a ese niño lleno de vitalidad, inquieto. Me sorprendió tanto verlo contando nubes! Hoy en día uno no pierde el tiempo en esas cosas... Pero sin embargo, si lo perdemos pensando en callejones sin salida y en pozos desbordados. Y es entonces cuando me replanteo con que ojos miro yo la vida, y si la miro como realmente deseo. Me doy cuenta de que no todo tiene una respuesta tan fácil de hallar. Forma parte de la naturaleza humana, es inevitable no conformarse con lo que uno tiene, siempre queremos más.

Me hubiera gustado saber qué habría respondido aquél niño una vez le dijera que yo sí tengo miedo a volar, a perderme entre las nubes inmersa en un sentimiento de incertidumbre que me invade en forma de... ¿Por qué?
Quisiera tanto encontrarte...
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Mientras tanto, seguiré disfrutando de cenas como la de ayer, de risas y conversaciones que me llenan como quizá nunca hubiera podido imaginar. Seguiré dedicandome tiempo, como la noche de hoy, en la que me encuentro cansada de la rutina que me he empeñado en perseguir. Cansada de ayudar a mi cuerpo a sentirse más viejo, de ayudar a mi alma a sentirse más vacía. Últimamente la noche sólo me debilita... Y yo no quiero estar en segundas filas de combate si no en primera línea de batalla.
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En realidad pienso que nunca se deja de ser niño, simplemente nos olvidamos de que lo somos.
Y qué bonito es ser niño, ajeno a los miedos. No hay dificultades, no hay obstáculos, sólo novedades por experimentar... Y esa debe ser nuestra mentalidad.
¿Por qué no podemos ser amigos de algún pájaro? O al menos, siempre podemos intentarlo...

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Vida

9/9/08

Mañana

 
Mañana quizá sea tarde...

Dejaré que el viento susurre hasta tus oídos

todas aquellas palabras que nunca pude decirte.


Mañana quizá sea tarde...

 
Pensaré nuevos caminos alcanzables

cargados de sueños en los que tú no apareces.


Mañana ya es tarde...


Tu eterna figura se ha perdido en el horizonte

como el sol lo hace cada noche.

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Vida

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14/8/08

Pensamiento de una noche fría

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Tumbada en mi cama con tu voz de fondo, recuerdo y añoro momentos eternos.
Cierro los ojos y siento un vacío.
Sin nombre...

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Vida

12/8/08

Versos


Impresionante, por más que lo leo me cuesta asimilar que alguien pueda sentir y escribir de ésta forma tan exquisita. Con tanta sensillez y detalle oculto entre palabras que envueltas en tristeza me recuerdan y me hacen sentir tantas tantas cosas...

Con tu permiso Rodolfo, necesito compartir tus versos con mi gente...

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Me he acercado a tus labios como quien busca islas,
paraísos abiertos, espejismos y oasis
donde llenar el cántaro repleto de palabras.

En torno a tu cintura he recorrido el mundo,
feliz patria ganada en batallas incruentas,
territorios marcados donde nacen las horas.

Perdido en cualquier bar, con el sudor del tiempo,
recuerdo el suave brillo de tus pasados cansados,
cuando los días eran el único presente.

Nada tengo que darte. Sólo esta dulce muerte
de hacer pasar las hojas de algún libro de versos.
La certeza borrosa de que un día me amaste.

Y ahora que mi cuerpo no responde al deseo
quisiera abrir caminos que me lleven certeros
hasta tu corazón,
el hogar añorado de todas mis historias.
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Rodolfo Serrano
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3/8/08

Heridas en el aire


Habrá momentos en los que te duela hasta respirar.
Aspirarás aire tan profundamente que de forma automática sentirás tu corazón congelado.
Habrá momentos en los que desperdiciarás los minutos de las horas.
 
Ansiarás que pase el tiempo sin otorgarle ninguna valía.
Habrá momentos en los que te sentirás débil y sin fuerzas para luchar.
Apurarás tu malestar hasta quedarte dormido.
 
Habrá momentos en los que pienses que tu corazón jamás volverá a esbozar una sana sonrisa.
Adivinarás con los días que todo cicatriza.
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                                                                                                                                             Vida

13/7/08

Historias de amor

Durante ésta semana he escuchado miles de veces ésta canción; “La huida”. Ya la conocía desde hace mucho tiempo, es una de las bonitas historias que mi amigo Isma consiguió relatar a la perfección unido a una música que a mí personalmente me llena de ternura.
Hoy, volando de Santander hacia nuestra hermosa ciudad he sentido la necesidad de volver a escribir, sobre ésta canción, sobre mí, sobre cosas que me rodean….

Me gustaría volver a ser protagonista de una bonita historia de amor.
No hace mucho lo comentaba con una persona que siento que es amigo, le comentaba que húyo, que mantengo distancias, inconscientemente, pero al mismo tiempo muy consciente del por qué, tengo miedo, lo sé. Comentaba con él que ya no se trata de comparar situaciones o momentos de tu vida en los que has sido muy feliz, eso no está bien y nunca me ha gustado hacerlo, no me parece ético. Se trata más bien de que sigo considerando que lo que yo tenía era mucho, y aunque tuvo un desenlace más que doloroso, en vistas a mis útimas experiencias todavía dudo que se pueda parecer.
Alcanzar un grado alto de complicidad, confianza y entrega es complicado y ahora a mi más que nunca me cuesta un sobreesfuerzo, me siento poco capaz de crear ese ambiente relajado en el que escuchas hasta con el alma.
Directamente me encierro en mi burbuja en la que todo rebota e igual que llega se va…
El amor me regaló la oportunidad de vivir unos años que recuerdo con cariño, pero lo que un día hizo sentirme la mujer más feliz del mundo, es lo que hasta el día de hoy ha causado más daño en mi más profundo ser.

Por ello me sumerjo en canciones tales como “La huida”, “La extraña pareja”, “Pequeña criatura” o “Sesión continua”. Guardando distancias y manteniendo mi corazón a salvo disfruto de otras historias de amor, que cercanas o lejanas resaltan mi lado sensible y cariñoso del que me siento muy orgullosa y espero poder volver a compartir algún día con esa persona que sea capaz de generar la confianza, la humildad y el amor que en realidad y ya sin ninguna prisa tanto ansío…
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LA HUIDA


Ella tiene quince primaveras, pocas mentiras que contar,
dos pendientes de primero y aún no ha visto el mar.
Mientras lo espera sobre la acera, se derrumba el mundo.

Él tiene dieciseis agostos y una nube que robó,
y versos de Extremoduro volando en la habitación.
Mientras la sueña copia un poema que luego hará suyo.


Y como cada tarde, la ciudad se detiene en el instante
en el que él la pasa a recoger.
"¿Qué tal en clase?". "Llegaste tarde". "No me riñas, ven".


Y ella aprieta contra el pecho la carpeta, y en el cielo
anémonas de humo, antenas de coral.
"Si quieres, mi vida, te rapto yo un día, te llevo a ver el mar".


Una tarde como otra cualquiera él la pasará a buscar
con el alma en un pañuelo, con el coche de papá.
"Sube al barco, niña. Ésta es la huida que te prometí".


Ojalá que tengan suerte, tal y como lo soñamos,
y al paraíso les lleve la Nacional 4.
"Amor, ¿por qué lloras? ¿Qué es lo que te pasa?" "Será que soy feliz".


Y nada más pasar Despeñaperros se les echa encima el sueño
y las ganas de compartir sudores.
"Paro y nos dormimos". Fuera queda el frio con la oscura noche.


Al rato, el coche queda lleno de vahos y de vuelos,
en playas infinitas, carretera sin fin.
Arenas desiertas, mil atardeceres que acaban en ti.


No será la luz del alba lo que los despertará,
ni una gran ola rugiendo, no será el olor a sal:
una pareja de picoletos pegándoles voces.


Como el cristal de los sueños, de camino al cuartelillo.
Se han quebrado un par de vidas entre broncas y gritos.
¿A quién se le ocurre? Se deshace una nube y una ola se rompe.


Y ya de vuelta a la ciudad, donde nunca sabe a sal,
la piel y la lluvia, que a veces te besa,
se van para casa, escuchan aullidos, golpes que no cesan.


Los viejos les prohibieron la salida, el tiempo fue arando sus vidas,
quemando poemas, carretera sin fin.
De vuelta hacia casa mil atardeceres que acaban sin ti.


La ciudad se siguió derrumbando, en la acera mientras tanto
anémonas de humo, antenas de coral.
Él se pierde en la bruma, ella sólo recuerda cuando mira el mar.


Le asalta la duda de estar viva y recuerda alguna huida
cuando aún no sabía mentir.
"Amor, ¿por qué lloras? ¿Qué es lo que te pasa?" "Será que soy feliz".


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Ismael Serrano




3/4/08

Ser y estar


Miras pero no ves.
Hablas pero no dices.
Oyes pero no escuchas.
Sientes pero no amas.

Ansías pero no consigues.
Trabajas pero no rindes.
Andas pero no avanzas.
Corres pero no llegas.

Ríes pero no gozas.
Lloras pero no sufres.
Vives pero no estás.
Estás pero no eres.

(Eduardo Bueno)

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Hace muy poco tiempo leí en un libro que la vida es como un campo recién nevado. Si andas, tus huellas se quedan marcadas, nuestras acciones hablan mejor que las palabras... El tacto, el contacto físico, la delicadeza con la que pisas ese campo, es un lenguaje que comunica más afecto en cinco segundos que las mejores palabras en varios minutos.
Di, escucha, ama, consigue, rinde, avanza, llega, goza, sufre... SIENTE

No somos libres de elegir lo que nos pasa, pero si libres de responder a lo que nos pasa de una u otra forma.
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18/3/08

Mi propia leyenda personal

Hacía tiempo que no dedicaba parte de mi tiempo a escribir, quizá porque duele viajar a mi interior tan amenudo, quizá porque planeba una huída hacia un misterioso lugar… La puerta continúa abierta al cambio, a todo tipo de movimiento que genere ese aire alentador que nutre tu alma de energía, de luz, pero con el sentido de la vida anulado por no vivirla me atrevo a decir que pocas cosas han cambiado, el ritmo es lento…

En determinados momentos sigo teniendo miedo, frío, dudo, y repaso mi andadura… Hay esperanza, ilusión, sueños… Eso siempre. Afortunadamente, y aunque cueste, hace unos meses que por fin supe que yo también poseo el don de fabricar sueños, ser la protagonista de mi propio cuento de hadas. Porque aunque hoy en día se han perdido muchos valores, y en ocasiones doy pasos hacia el abismo, sé que todavía se conserva la inocencia, el poder imaginar, crear ese reino del que sólo nosotros somos principes y princesas.

Pero… ¿Cómo no desmoralizarse? Porque sí, es muy bonito crear leyendas imaginarias, no dejar de perseguir lo que uno desea, pero… ¿Qué pasa cuando esas utopías no llegan a convertirse ni en verdades prematuras? Desgraciadamente ya no podemos tomar decisiones, elegir, soñar, como cuando eramos niños, porque estamos sujetos a una serie de comportamientos, miedos, tipologías, que inconscientemente nos encaminan a ser miserables hasta en nuestros propios sueños. Y esto si que es duro…

Nuestra vida es un misterio, una leyenda, y cada paso un nuevo argumento, una batalla, un fracaso, un reto, una alegría, infinitas cosas más. Pero hoy en día no podemos ser todo lo libres que necesitamos ser, hablo de la libertad interior, de la libertad de ser, de lo que cuesta elegir sin condiciones, sin miedos… ¿Qué quieres ser? ¿Eres feliz? ¿Dónde quieres llegar? ¿Qué cambiarias?

Todos estos pensamientos se encuentran en nuestro cofre, del que sólo nosotros tenemos la llave, la clave, que condicionada o no, irá creando nuestra propia leyenda, nuestra vida.
Y yo aquí sigo, preguntándome cuándo empecé a construir mi propia cárcel, cuándo empecé a levantar uno a uno los barrotes que ahora me impiden ser yo misma. Y sí, aquí sigo, en primera línea de combate, luchando… ¿Con qué armas? Con la alegría, con la motivación, con la sinceridad, con la humildad, con las risas, con el positivismo, con las ganas de disfrutar. Creando pensamientos positivos, porque de no ser así, el pensamiento seguirá generando vibraciones que si son negativas harán de nuestro universo un universo caótico. Y yo quiero un universo feliz.
Y a mi alrededor siguen pasando horas, rostros… A mi al rededor observo que vivimos en un mundo donde todo se mueve, todo gira, no hay líneas rectas, ¿a caso veis alguna línea recta entorno a vosotros? Buscarlas, pero no las hay… Es inútil buscar el camino fácil, inútil gastar fuerzas en buscar la línea recta en lo que uno hace. Por ello, todo con lo que tropezamos día a día caminando por nuestro sendero presentándose como problemas, como obstáculos que nos separan de nuestra meta, no son otra cosa que oportunidades, posibilidades de cambiar el rumbo, porque todo es dinámico. Me cuesta asimilarlo, pero lo estático es una ilusión, un momento en el que te detienes, piensas y continúas… soñando, imaginando, creando, actuando…

Y es que cada elección, cada hecho, cada cosa que pasa tiene una finalidad aunque ésta se disfrace de sinsentido. Cada vez creo más en el destino, en esa magia que nos envuelve por A o por B, para bien o para mal.
Y a día de hoy, siendo consciente de que por el sendero de mi leyenda personal he tenido que atravesar grandes montañas sola, valoro ésta oportunidiad de haberme hecho más fuerte todavía, valoro ésta oportunidad de haber aprendido, porque alfinal de la meta algo bueno me espera… Sé que a ambos lados de la vía crecen estaciones.

Y ahora, en mi despejado camino, tan sólo alguna piedra desprendida que dificulta un poco mi libertad y mi convencimiento entorpece mi plena felicidad, pero quiero y voy a conseguir dejar el terreno tan liso como para poder deslizarme y coger velocidad para volver a soñar con esa intensidad y ansiada libertad de ser…



Vida

13/2/08

Con los cinco pinares


Con los cinco pinares de tu muerte y la mía
Tú volverás. Escucha. La promesa besada
Sobre tu cicatriz sin huella con racimo en silencio
Nos da destino y fruto en la herida del aire.

Si yo pudiera darte la creencia y los años,
La visión renovada esta tarde de otoño
Deslumbrada y segura sin recuerdo cobarde,
Vileza macilenta, sin soledad ni ayuda…

Es el amor que vuelve. ¿Y qué hacemos ahora
Si está la alondra del alba cantando en la resina
De los cinco pinares de tu muerte y la mía?
Fue demasiado pronto pero ahora no es tarde.

¡Si es el amor sin dueño, si es nuestra creación:
El misterio que salva y la vida que vive!
CLAUDIO RODRÍGUEZ
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