21/3/09

Dos mil palabras


Tan sólo una vela ilumina éste papel en blanco.
Quizá la ausencia de luz sea la culpable de mi falta de inspiración.

O puede que el cansancio de éstos días grises sea el asesino de palabras que hoy no hay forma de expresar.

Recuerdo una sonrisa, y la imaginación me acompaña a lugares para los que de momento no tengo billete de ida, ni de vuelta...
Paisajes en los que hasta cuando tú duermes se respira tranquilidad.

Cómo esas tardes de domingo en las que no importaba que lloviera.

Recuerdo una ilusión, y cierro los ojos para sentir aquella realidad que de momento está perdida...
Sentimientos en los que incluso tú dormido te estremeces.

Cómo esas mañanas en las que si importaba con quien amanecieras.

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La vela se consume, al igual que las dos mil palabras que vuelan a mi alrededor.
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Vida
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