14/4/10

Acuérdate de vivir

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Puedo cerrar los ojos y recordar perfectamente el día que escuché tu voz por primera vez… Afortunadamente o por desgracia, sólo tengo memoria de pez para algunas cosas. Pero aquél día fue especial. La puerta de tu cuarto estaba cerrada, como lo estaban también por aquél entonces algunos rincones de tu alma. Te escuchaba cantar “últimamente ando algo perdido, me han vencido viejos fantasmas”. Tú no lo sabes, pero me quedé un buen rato sentada en el frío suelo del pasillo, frente a la puerta de tu habitación, escuchando cada canción en el mismo orden que tú quisiste oírlas. Creo que ni siquiera en aquél momento entendía los mensajes ni las emociones transmitidas. No había fracasos grabados en mi historia. Pero aún así, hermano, en cada momento que te ausentabas me atrapaba en azul y bailaba entre peces, contigo y con Ismael.
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Puedo cerrar los ojos y recordar también las noches en las que amanecíamos en calles sin nombre, encerrados en un coche, rodeados de caricias, imaginado con tierna ingenuidad ese mundo eterno por soñar. Y durante esos casi 7 años, Ismael, fuiste nuestra banda sonora, nuestra voz en miradas, mi fabricante de ilusiones… Y aunque ya sabemos que es de cobardes culpar al destino, no he tenido otra explicación para justificar los casi 365 días en los que fui incapaz de oírte.

.Ahora cierro los ojos y sonrío de pensar en todas las batallas en las que sin ser consciente me has acompañado, en todos los relatos en los que me he inspirado gracias a tí. Pocas personas entienden mi admiración, y no pretendo que me entiendan, forma parte del grado de introversión de las personas que con la grandeza como la tuya son capaces de transmitir y dejar plasmado de algún modo todo lo que el corazón necesita gritar a medio pulmón.
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Con los ojos bien abiertos y cierta ansiedad empecé a leer (siempre antes de escuchar) cada nueva letra de Acuérdate de vivir, tu última explosión de sentimientos. He necesitado una semana para hacer mías las canciones, para viajar por cada estrofa, para compartirlas con alguien especial, para poder agradecerte tanta belleza.
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Y aunque la vida sigue su curso incumpliendo promesas, siempre quedarán los rincones escondidos en los que sólo está permitido respirar utopías.

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Gracias.

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Vida

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