A media luz, sostengo y arrugo el papel de entre mis manos,
persigo las líneas curvas de los resquicios con la esperanza
de que alguna de ellas no acabe en ti..
No sé cuánto tiempo lleva escondida la ilusión que habita en mi.
Puede que desde el momento en que dejamos de ser eternos,
desde el momento en que mi alma quedó sepultada
tras una inminente y definitiva libertad..
Con menos luz, despacio, repaso la calma de mis latidos
y sigo respirando éste destino que nunca quise para mi,
deseando que el reflejo de tu nombre desaparezca de mi espalda.
Todavía tus destellos entorpecen mi camino.
Como el sol de medio día me recuerda el epicentro del fin de nuestra historia.
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Vida
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