14/4/09

Bigmouth


Es tarde para que llueva más de la cuenta, al menos has encontrado una venda que ilumine más allá de tu ventana, esa que ahora dejas ver cuando el sol te pide a gritos que subas la persiana.
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La ciudad se mantiene hermosa o desolada, según la brisa con la que te despiertes cada mañana, según las veces que hayas recorrido tus pensamientos encerrado con tu casco en esa botella que lamentablemente ya aprendió a navegar en aguas turbulentas.
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Siempre permaneces atento a los pasos sin sentido de cada habitante, prestando la mejor de tus sonrisas, entregando tu optimismo pesimista, acariciándonos con tu irónica sinceridad…
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¿Podemos llamarlo suerte?
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Sé que me resulta fácil decirlo, pero intenta disfrutar de cada momento de tu vida, hasta de cada kilómetro que separa vuestro latido…
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Suerte la de tus amigos por tener un sueño tan cerca.
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Suerte la de ella por bailar en tus suspiros.
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Suerte la de todas las personas que te conocen por reir contigo.
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Hace poco leí en un libro que la mente y el corazón retienen a las personas por lo que éstas han aportado o significado en algún momento.
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Suerte la mía por poder guardarte en un lugar privilegiado.
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¡Feliz cumpleaños!
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Vida
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21/3/09

Dos mil palabras


Tan sólo una vela ilumina éste papel en blanco.
Quizá la ausencia de luz sea la culpable de mi falta de inspiración.

O puede que el cansancio de éstos días grises sea el asesino de palabras que hoy no hay forma de expresar.

Recuerdo una sonrisa, y la imaginación me acompaña a lugares para los que de momento no tengo billete de ida, ni de vuelta...
Paisajes en los que hasta cuando tú duermes se respira tranquilidad.

Cómo esas tardes de domingo en las que no importaba que lloviera.

Recuerdo una ilusión, y cierro los ojos para sentir aquella realidad que de momento está perdida...
Sentimientos en los que incluso tú dormido te estremeces.

Cómo esas mañanas en las que si importaba con quien amanecieras.

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La vela se consume, al igual que las dos mil palabras que vuelan a mi alrededor.
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Vida
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18/2/09

El epicentro del fin


A media luz, sostengo y arrugo el papel de entre mis manos,
persigo las líneas curvas de los resquicios con la esperanza
de que alguna de ellas no acabe en ti.
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No sé cuánto tiempo lleva escondida la ilusión que habita en mi.
Puede que desde el momento en que dejamos de ser eternos,
desde el momento en que mi alma quedó sepultada
tras una inminente y definitiva libertad.
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Con menos luz, despacio, repaso la calma de mis latidos
y sigo respirando éste destino que nunca quise para mi,
deseando que el reflejo de tu nombre desaparezca de mi espalda.


Todavía tus destellos entorpecen mi camino.
Como el sol de medio día me recuerda
el epicentro del fin de nuestra historia.
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Vida
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11/2/09

Ahora


Rescato estos versos para felicitarte en tu 80 cumpleaños. Gracias por tu optimismo, me llenas de alegría cada vez que estoy contigo.
.Te quiero mucho abu :)

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Ahora que no queda ni un minuto de sol,
que los días son grises por ausencias injustificadas,
por la existencia de ciclos finales.
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Ahora que hacemos repaso de recuerdos,
que añoramos un pasado abandonado y querido.
Ahora que una parte de mí abandona con vosotros el campo de batalla.
Ahora que estamos más unidos que nunca…
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Ahora que olvido mis sueños,
que dejo ciega a mi ilusión,
que lleno mi vida de momentos sin sentido,
faltos de sustancia.
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Ahora que lloro más que río,
que sollozo más que lucho.
Ahora que no sé qué necesito…
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Ahora es el momento.
Ahora llega el cambio…
Ahora, ahora que todavía no he perdido la valentía.
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Vida.

9/12/08

Carta de un náufrago

 
Hace ya siete meses, tres días y dos horas
naufragué en esta isla que no está en ningún mapa.
La primera semana lloré como un muchacho
asustado y el miedo vino a vivir conmigo.
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Luego maldije a Dios los quince días siguientes.
Y me pasé tres días sin agua ni comida.
Los siguientes dos meses he añorado tu cuerpo
y soñado con el tibio roce de las sábanas.
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Cada noche encendía hogueras en los montes
pendiente de que un barco pasara por delante
de esta isla maldita . Y en la playa he dejado
mensajes de socorro pidiendo que vinieras.
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Arrojé cien botellas con mensajes urgentes.
Y durante tres meses aprendí que la vida
es un cangrejo, un fruto, el agua del torrente,
el sol que cada tarde pinta de rojo el agua.
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Ya no siento temores. Recuerdo vagamente
que más allá del mar hay fusiles y espadas
y hombres que maldicen haber nacido un día.
Y que aquel mundo era una isla de monstruos.
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Ayer me desperté cantando sin que nadie
me dijera: “Estás loco ¿A qué tanta alegría?”
Y cada tarde escribo en la arena unos versos
que borran las mareas y que de nuevo escribo.
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Hoy he visto pasar un barco no muy lejos.
He apagado raudo la luz de las hogueras
y he borrado todos los mensajes de auxilio.
Afortunadamente el buque ha pasado de largo.
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Rodolfo Serrano
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24/10/08

Un atardecer en Zaragoza

Coincidencias. De camino a Zaragoza comencé a leer "A orillas del río Piedra me senté y lloré", de Paulo Coelho. Trata sobre el amor, y cómo no, no me ha dejado indiferente. Lo recomiendo a aquellas personas que al igual que yo siguen creyendo que el amor existe, a aquellas personas amantes de las grandes historias de amor. Nunca un libro me ha hecho sentir tantas cosas al mismo tiempo, y mucho menos ha causado en mí la imperiosa necesidad de no poder dejar de leer.

Tuve que combinar las casi cinco horas de ida en tren con asuntos de trabajo. Por ello, me quedaron unas treinta páginas que posteriormente leí en el hotel.

Me sumergí de una manera extraña en ese río, en la historia de Pilar, que casualmente vivía en Zaragoza. Concidencias.
Me enfadé por no poder terminar de leer aquella bonita historia cuando quise. Y ello me tuvo en vilo toda la tarde. La historia se quedó en un punto importante y, pesimista de mi, sólo se me ocurrían oscuros y dramáticos finales. Quizá porque últimamente sólo veo finales felices en las películas, y ya prácticamente ni eso...

Esperando poder marcharme al hotel, pude ver atardecer en Zaragoza. Desde un onceavo piso, con unas vistas excelentes de la ciudad, vi como el cielo cambiaba de color pasando por una multitud de tonalidades hasta alcanzar la oscuridad. Me recordó muchas cosas ese atardecer, me sentí afortunada de haberlo visto, y pensar que Pilar también lo podía estar viendo junto al hombre que amaba.
Entre tantos pensamientos bonitos y acomodada en mi nube de olor a fresa, también pensé; buf, ¡que frío debe hacer ahora que se ha ido el sol! ¡Y yo sin abrigo! Pero eso era lo de menos...

Por fin terminó mi jornada laboral y me fui directa al hotel, hacía mucho frío y estaba agotada.
Llegó mi momento, cené, cogí una manta del armario y me senté en el amplio y rosado sofá de la habitación. Y me dije a mí misma, ánimo, ¡que el amor es bonito!
Al cabo de unos minutos y tras leer la última línea, cerré el libro, lo apreté contra mi pecho y suspiré. Pensé: que complicadas somos las personas, cómo nos empeñamos en hacernos el camino tan difícil. Con lo sencillo que es todo. Acto seguido, decidí no pensar más en ese momento.

Y bueno, al fin pude desvelar lo que todo el día me había mantenido inquieta, el final de la historia de amor de Pilar, que evidentemente no os voy a contar.
Sólo os diré que me gustaría ver algún día con mis propios ojos ese río Piedra, sentarme a sus orillas, pensar, y derramar cada una de mis lágrimas con la certeza de que cómo cuenta la leyenda de éste precioso río, lo que arroje, llegará al fondo, se convertirá en piedra y se olvidará.
Mientras tanto, como dice Coelho, a trabajar, que los sueños dan trabajo.

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Te doy una canción - Silvio Rodíguez
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Vida

17/10/08

Nuestros sueños son nuestros paraísos

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Antes de ayer, me puse a llorar de una forma desconsolada cuando vi como una pareja de unos 60 años se acariciaba la mano en uno de mis tantos vuelos...


Ver como él con tanta ternura repasaba cada uno de los dedos de su mujer como si fuese la primera vez que los tuviera cerca, como si los acabase de descubrir. Ella, a modo de agradecimiento, le mira y le da un beso en la mejilla.


Es imposible plasmar en palabras lo que sus miradas eran capaces de expresar.


No me da vergüenza reconocer mi llanto, ni tampoco la cara de la azafata apresurada en preguntarme si me pasaba algo...


Simplemente soy así de sensible. ¿Y qué?


Una persona que no quiso hacerme un hueco en su vida me dijo una vez que consideraba muy bonita mi forma de sentir, que es admirable vivir tan intensamente los momentos. Pero que todo ésto también tiene su lado negativo, que cuando uno se involucra tanto y entrega tanto, si luego las cosas no transcurren de la forma esperada se sufre más. Él, hasta lo que me permitió compartir, optó por ésta opción, la de vivir con ciertos límites, con una barrera. Yo soy incapaz. Y no sólo eso, es que me niego a no disfrutar y sentir de la manera que mi alma necesita. No voy a reprimir ningún tipo de sensación o emoción, sea buena, mala, triste o alegre.


No me importa pagar el precio de un desengaño, ya lo he vivido, y todo acaba cicatrizando.


Sólo sé que hasta el momento mi máxima plenitud y felicidad la he vivido enamorada.


Ése es mi propósito. Ése es mi éxito. No necesito recapacitar sobre cual es mi sueño, es de las pocas cosas que tengo claras en la vida, por ello seguiré buscando esa pieza imprescindible, porque como dice Subirana en su libro... "El sueño es el ideal de vida en el que encajan todas las piezas del rompecabezas de tu vida".

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Vida
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9/10/08

Blog - Un lugar soñado - Ismael Serrano

 
02 diciembre
Peumayén


Insisto en repetidas ocasiones que es verdad que existen determinados momentos o hechos que no somos capaces de expresar con palabras. A veces es suficiente con saber interpretar una mirada, sentir una palpitación acelerada, observar como reacciona nuestra piel ante ciertos estímulos… Esta vez quiero escribir, lo necesito, pero no encuentro las palabras para expresar lo que siento.
El sentimiento se define como el resultado de una emoción, a través del cual, el consciente tiene acceso al estado anímico propio. Por tanto, los sentimientos forman parte del cerebro de cada ser humano capacitandole para reaccionar.
A mi parecer, esto es maravilloso, ya que por mucho que se intente aparentar una valentia que no se tiene, unos sentimientos que no se sienten o peor aún una actitud y una forma de ser que no es verdadera, carece de sentido porque todo aquello consigue aflorar tarde o temprano, de una forma u otra, para bien o para mal…

No sabía ya que medida ultilizar para contar el tiempo restante para volver a verte. Supongo que llega un momento en que pierdes un poco la noción del tiempo y te dejas arrastar por la corriente hasta llegar a puerto… Allí me encontraba, expectante, ante una multitud de personas, y aún custodiada por mi guardián en la lejania, me sentía sola, con tu presencia ausente…

Sales a escena con la exquisitez que te caracteriza, de blanco, transparente, claro, y siento cercanía, tranquilidad, nerviosismo, satisfacción, infinidad de cosas más…
Nos das la bienvenida a ese paraíso que se alimenta de la esperanza de los viajeros soñadores que realizan parada en él. Lugar en el que repones fuerzas para emprender el largo recorrido que nos brinda la vida.
Gracias por dejarme pasar la noche en Peumayén, lugar soñado.

El transcurso de la noche fue magnífico, cuidando cada detalle… Noche de recuerdos, de viejas canciones que te aseguro hacía mucho tiempo que no había sido capaz de escuchar por miedo a mi reacción, por miedo a llorar más… De hecho, no pude contener mis lágrimas en el momento en que sonaron los primeros acordes de “vine del norte”… Que no se acabe esta noche y que no me enamore yo…
Como en cada ocasión que tengo el placer de verte, consigues que medite acerca de lo complicado que es eso del amor. Escucho de tu voz la siguiente frase… A veces dejar marchar a la persona que amas es la última ofrenda de amor. No concibo tristeza más grande, en este momento no concibo ni creo en la existencia de un amor tan grande y rotundo que sea capaz de despedirse de esta forma, celebrando el pequeño milagro de estar vivos y haberse conocido.

Fueron casi tres horas de poesía pura, que como cada vez, supiste transmitir con tus gestos, con el temblor de tu voz… Todavía te estremeces al cantar “tantas cosas”, tus manos denotaban la tristeza de saber que nacerán mil niños y nuevas canciones, y quizás alguno, quizás, lleve su nombre. Esto me recuerda que no basta con olvidar, con superar, sino que hay que aprender a vivir con ello. Los mismos paisajes ante mis ojos, recuerdos llenos de niebla, que sin duda ya no tienen el mismo color. Y lo sé, que forma parte de mi día a día ver claridad en la oscuridad, ver esperanza entre tanta soledad.

A veces siento la necesidad de retroceder en el tiempo. De parar algunos instantes, de cambiar algunas palabras, de añadir otras… Es inevitable hacerlo y más aún cuando ni si quiera estoy convencida conmigo misma, cuando por más que intento alejarme no lo hago. Sin saber realmente porqué me empeño en deshacer ese punto final, dejando el espacio suficiente para poder colarme unos instantes y al menos poder recordar e imaginar que hubiera pasado aquella tarde en la que no fuimos capaces de darnos ese abrazo prometido.

Y yo me pregunto… ¿Puedo quedarme a vivir para siempre en Peumayén? Supongo que eso depende de mi capacidad de soñar despierta.


Gracias Ismael.

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5/10/08

Recuerdos


Cuando escondías tu alma tras un leve sonido y pocas palabras,
cuando eras una foto en mi mente nublada por el olvido,
no imaginaba cuánto llegaría a quererte...

Y ahora que sólo cuentan los minutos que paso contigo,
ahora que estoy sólo si la que me habla no es tu voz,
sé que no era posible imaginar cuánto te quiero.



Dicen que los recuerdos no pueblan nuestra soledad, solamente la hacen más profunda...
Y así es. A veces me gusta recordar, otras, aparece en un cajón ésto que un día me escribiste y no sé, me ha parecido bonito recordarlo.

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19/9/08

El mundo se evapora tras de mí ...


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Pensamientos que se deshacen como un reloj de arena marcando el paso de las estaciones.
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Sensaciones que se pierden a velocidades extremas por no encontrarse a salvo en ningún punto del mapa.
 
Ganas que se refugian atemorizadas suplicando algo más de fuerza en momentos como éste...
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El mundo se evapora dormido tras de mí.


 
Vida


14/9/08

La vida puede ser muy divertida



El jueves pasado, rumbo a Menorca, un niño de unos 5 años me recordó lo divertida que puede ser la vida.
Unos minutos antes de despegar le decía a su mamá que él no tenía miedo a volar, y que le gustaría tener alas como a veces ha soñado para así hacerse amigo de algún pájaro.
Cogiendo la altura de vuelo no paraba de gritar; - ¡Qué guay mamá! ¡Estamos volando! ¿Veremos pájaros? ¡¿Ves como no tenía miedo?!
Durante la hora de viaje no dejó ni un segundo de apreciar cada detalle que veía por la pequeña ventanilla...
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Y es que... Todo depende de los ojos con que miremos las cosas.
Me encantó observar y escuchar a ese niño lleno de vitalidad, inquieto. Me sorprendió tanto verlo contando nubes! Hoy en día uno no pierde el tiempo en esas cosas... Pero sin embargo, si lo perdemos pensando en callejones sin salida y en pozos desbordados. Y es entonces cuando me replanteo con que ojos miro yo la vida, y si la miro como realmente deseo. Me doy cuenta de que no todo tiene una respuesta tan fácil de hallar. Forma parte de la naturaleza humana, es inevitable no conformarse con lo que uno tiene, siempre queremos más.

Me hubiera gustado saber qué habría respondido aquél niño una vez le dijera que yo sí tengo miedo a volar, a perderme entre las nubes inmersa en un sentimiento de incertidumbre que me invade en forma de... ¿Por qué?
Quisiera tanto encontrarte...
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Mientras tanto, seguiré disfrutando de cenas como la de ayer, de risas y conversaciones que me llenan como quizá nunca hubiera podido imaginar. Seguiré dedicandome tiempo, como la noche de hoy, en la que me encuentro cansada de la rutina que me he empeñado en perseguir. Cansada de ayudar a mi cuerpo a sentirse más viejo, de ayudar a mi alma a sentirse más vacía. Últimamente la noche sólo me debilita... Y yo no quiero estar en segundas filas de combate si no en primera línea de batalla.
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En realidad pienso que nunca se deja de ser niño, simplemente nos olvidamos de que lo somos.
Y qué bonito es ser niño, ajeno a los miedos. No hay dificultades, no hay obstáculos, sólo novedades por experimentar... Y esa debe ser nuestra mentalidad.
¿Por qué no podemos ser amigos de algún pájaro? O al menos, siempre podemos intentarlo...

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Vida

9/9/08

Mañana

 
Mañana quizá sea tarde...

Dejaré que el viento susurre hasta tus oídos

todas aquellas palabras que nunca pude decirte.


Mañana quizá sea tarde...

 
Pensaré nuevos caminos alcanzables

cargados de sueños en los que tú no apareces.


Mañana ya es tarde...


Tu eterna figura se ha perdido en el horizonte

como el sol lo hace cada noche.

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Vida

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14/8/08

Pensamiento de una noche fría

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Tumbada en mi cama con tu voz de fondo, recuerdo y añoro momentos eternos.
Cierro los ojos y siento un vacío.
Sin nombre...

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Vida

12/8/08

Versos


Impresionante, por más que lo leo me cuesta asimilar que alguien pueda sentir y escribir de ésta forma tan exquisita. Con tanta sensillez y detalle oculto entre palabras que envueltas en tristeza me recuerdan y me hacen sentir tantas tantas cosas...

Con tu permiso Rodolfo, necesito compartir tus versos con mi gente...

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Me he acercado a tus labios como quien busca islas,
paraísos abiertos, espejismos y oasis
donde llenar el cántaro repleto de palabras.

En torno a tu cintura he recorrido el mundo,
feliz patria ganada en batallas incruentas,
territorios marcados donde nacen las horas.

Perdido en cualquier bar, con el sudor del tiempo,
recuerdo el suave brillo de tus pasados cansados,
cuando los días eran el único presente.

Nada tengo que darte. Sólo esta dulce muerte
de hacer pasar las hojas de algún libro de versos.
La certeza borrosa de que un día me amaste.

Y ahora que mi cuerpo no responde al deseo
quisiera abrir caminos que me lleven certeros
hasta tu corazón,
el hogar añorado de todas mis historias.
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Rodolfo Serrano
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3/8/08

Heridas en el aire


Habrá momentos en los que te duela hasta respirar.
Aspirarás aire tan profundamente que de forma automática sentirás tu corazón congelado.
Habrá momentos en los que desperdiciarás los minutos de las horas.
 
Ansiarás que pase el tiempo sin otorgarle ninguna valía.
Habrá momentos en los que te sentirás débil y sin fuerzas para luchar.
Apurarás tu malestar hasta quedarte dormido.
 
Habrá momentos en los que pienses que tu corazón jamás volverá a esbozar una sana sonrisa.
Adivinarás con los días que todo cicatriza.
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                                                                                                                                             Vida