Podría decirte muchas cosas esta noche
pero el destino es demasiado caprichoso
y tú ya no quieres que hable de un nosotros,
de aquél aire ocasional que trajo
tus ojos a mis días.
No quieres ni pensar que pasaría si
pudiésemos volver a esas calles de iglesias y poetas
en las que de tu mano descubrí que
no hay presente sin un pasado bien curado
y que cada cicatriz es un vacío
que define nuestros cuerpos cansados.
Podría decirte que te echo de menos,
que los recuerdos me asaltan sin permiso
y sólo quiero abrazarte entero,
que vuelvas a besar las letras de mi herida
y que te quedes sin preguntas.
Podría decirte muchas cosas, podría.
Pero precisamente mi silencio es
ese instante en el que desapareces
y no hay reloj que salve tus suspiros
en mi boca.
Vida
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