02 diciembre
Peumayén
Insisto en repetidas ocasiones que es verdad que existen determinados momentos o hechos que no somos capaces de expresar con palabras. A veces es suficiente con saber interpretar una mirada, sentir una palpitación acelerada, observar como reacciona nuestra piel ante ciertos estímulos… Esta vez quiero escribir, lo necesito, pero no encuentro las palabras para expresar lo que siento.
El sentimiento se define como el resultado de una emoción, a través del cual, el consciente tiene acceso al estado anímico propio. Por tanto, los sentimientos forman parte del cerebro de cada ser humano capacitandole para reaccionar.
A mi parecer, esto es maravilloso, ya que por mucho que se intente aparentar una valentia que no se tiene, unos sentimientos que no se sienten o peor aún una actitud y una forma de ser que no es verdadera, carece de sentido porque todo aquello consigue aflorar tarde o temprano, de una forma u otra, para bien o para mal…
No sabía ya que medida ultilizar para contar el tiempo restante para volver a verte. Supongo que llega un momento en que pierdes un poco la noción del tiempo y te dejas arrastar por la corriente hasta llegar a puerto… Allí me encontraba, expectante, ante una multitud de personas, y aún custodiada por mi guardián en la lejania, me sentía sola, con tu presencia ausente…
Sales a escena con la exquisitez que te caracteriza, de blanco, transparente, claro, y siento cercanía, tranquilidad, nerviosismo, satisfacción, infinidad de cosas más…
Nos das la bienvenida a ese paraíso que se alimenta de la esperanza de los viajeros soñadores que realizan parada en él. Lugar en el que repones fuerzas para emprender el largo recorrido que nos brinda la vida.
Gracias por dejarme pasar la noche en Peumayén, lugar soñado.
El transcurso de la noche fue magnífico, cuidando cada detalle… Noche de recuerdos, de viejas canciones que te aseguro hacía mucho tiempo que no había sido capaz de escuchar por miedo a mi reacción, por miedo a llorar más… De hecho, no pude contener mis lágrimas en el momento en que sonaron los primeros acordes de “vine del norte”… Que no se acabe esta noche y que no me enamore yo…
Como en cada ocasión que tengo el placer de verte, consigues que medite acerca de lo complicado que es eso del amor. Escucho de tu voz la siguiente frase… A veces dejar marchar a la persona que amas es la última ofrenda de amor. No concibo tristeza más grande, en este momento no concibo ni creo en la existencia de un amor tan grande y rotundo que sea capaz de despedirse de esta forma, celebrando el pequeño milagro de estar vivos y haberse conocido.
Fueron casi tres horas de poesía pura, que como cada vez, supiste transmitir con tus gestos, con el temblor de tu voz… Todavía te estremeces al cantar “tantas cosas”, tus manos denotaban la tristeza de saber que nacerán mil niños y nuevas canciones, y quizás alguno, quizás, lleve su nombre. Esto me recuerda que no basta con olvidar, con superar, sino que hay que aprender a vivir con ello. Los mismos paisajes ante mis ojos, recuerdos llenos de niebla, que sin duda ya no tienen el mismo color. Y lo sé, que forma parte de mi día a día ver claridad en la oscuridad, ver esperanza entre tanta soledad.
A veces siento la necesidad de retroceder en el tiempo. De parar algunos instantes, de cambiar algunas palabras, de añadir otras… Es inevitable hacerlo y más aún cuando ni si quiera estoy convencida conmigo misma, cuando por más que intento alejarme no lo hago. Sin saber realmente porqué me empeño en deshacer ese punto final, dejando el espacio suficiente para poder colarme unos instantes y al menos poder recordar e imaginar que hubiera pasado aquella tarde en la que no fuimos capaces de darnos ese abrazo prometido.
Y yo me pregunto… ¿Puedo quedarme a vivir para siempre en Peumayén? Supongo que eso depende de mi capacidad de soñar despierta.
Gracias Ismael.
Peumayén
Insisto en repetidas ocasiones que es verdad que existen determinados momentos o hechos que no somos capaces de expresar con palabras. A veces es suficiente con saber interpretar una mirada, sentir una palpitación acelerada, observar como reacciona nuestra piel ante ciertos estímulos… Esta vez quiero escribir, lo necesito, pero no encuentro las palabras para expresar lo que siento.
El sentimiento se define como el resultado de una emoción, a través del cual, el consciente tiene acceso al estado anímico propio. Por tanto, los sentimientos forman parte del cerebro de cada ser humano capacitandole para reaccionar.
A mi parecer, esto es maravilloso, ya que por mucho que se intente aparentar una valentia que no se tiene, unos sentimientos que no se sienten o peor aún una actitud y una forma de ser que no es verdadera, carece de sentido porque todo aquello consigue aflorar tarde o temprano, de una forma u otra, para bien o para mal…
No sabía ya que medida ultilizar para contar el tiempo restante para volver a verte. Supongo que llega un momento en que pierdes un poco la noción del tiempo y te dejas arrastar por la corriente hasta llegar a puerto… Allí me encontraba, expectante, ante una multitud de personas, y aún custodiada por mi guardián en la lejania, me sentía sola, con tu presencia ausente…
Sales a escena con la exquisitez que te caracteriza, de blanco, transparente, claro, y siento cercanía, tranquilidad, nerviosismo, satisfacción, infinidad de cosas más…
Nos das la bienvenida a ese paraíso que se alimenta de la esperanza de los viajeros soñadores que realizan parada en él. Lugar en el que repones fuerzas para emprender el largo recorrido que nos brinda la vida.
Gracias por dejarme pasar la noche en Peumayén, lugar soñado.
El transcurso de la noche fue magnífico, cuidando cada detalle… Noche de recuerdos, de viejas canciones que te aseguro hacía mucho tiempo que no había sido capaz de escuchar por miedo a mi reacción, por miedo a llorar más… De hecho, no pude contener mis lágrimas en el momento en que sonaron los primeros acordes de “vine del norte”… Que no se acabe esta noche y que no me enamore yo…
Como en cada ocasión que tengo el placer de verte, consigues que medite acerca de lo complicado que es eso del amor. Escucho de tu voz la siguiente frase… A veces dejar marchar a la persona que amas es la última ofrenda de amor. No concibo tristeza más grande, en este momento no concibo ni creo en la existencia de un amor tan grande y rotundo que sea capaz de despedirse de esta forma, celebrando el pequeño milagro de estar vivos y haberse conocido.
Fueron casi tres horas de poesía pura, que como cada vez, supiste transmitir con tus gestos, con el temblor de tu voz… Todavía te estremeces al cantar “tantas cosas”, tus manos denotaban la tristeza de saber que nacerán mil niños y nuevas canciones, y quizás alguno, quizás, lleve su nombre. Esto me recuerda que no basta con olvidar, con superar, sino que hay que aprender a vivir con ello. Los mismos paisajes ante mis ojos, recuerdos llenos de niebla, que sin duda ya no tienen el mismo color. Y lo sé, que forma parte de mi día a día ver claridad en la oscuridad, ver esperanza entre tanta soledad.
A veces siento la necesidad de retroceder en el tiempo. De parar algunos instantes, de cambiar algunas palabras, de añadir otras… Es inevitable hacerlo y más aún cuando ni si quiera estoy convencida conmigo misma, cuando por más que intento alejarme no lo hago. Sin saber realmente porqué me empeño en deshacer ese punto final, dejando el espacio suficiente para poder colarme unos instantes y al menos poder recordar e imaginar que hubiera pasado aquella tarde en la que no fuimos capaces de darnos ese abrazo prometido.
Y yo me pregunto… ¿Puedo quedarme a vivir para siempre en Peumayén? Supongo que eso depende de mi capacidad de soñar despierta.
Gracias Ismael.
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2 comentarios:
Cuando leí todos los comentarios que había en el blog de Ismael, a tu blog fue el único que entré, y ahora entiendo eso de...nadie entiende mi pasión por ti, creo que yo si, porque todo eso que vos viviste, yo lo sentí cuando lo vi en el año 2006.
Este hombre inspira, emociona, transporta, hasta te enojás con el por decir lo que no queres escuchar a veces, no se si entendes esto último que te dije, en mi blog comenté algo así sobre una canción de Serrano, si te interesa después te digo que post era para que lo leas.
Un saludo, que viva la música, que viva Ismael.
Muy bueno tu post!!!
PD. por qué será que las dos tenemos el mismo color en nuestro blog?
Creeme que hubo una temporada en que fui incapaz de escucharle, y sí, como tu dices hasta llegué a sentirme mal por ello. Pero como bien él nos dice el tiempo pasa y pasa para todos... Y por fin, pude volver a escucharle, con la falta que me hace...
Estaré encantada en leer el post que me comentas, ya me dirás como encontrarlo.
Hace poco cambié el color del blog, quizá el destino que nos llevaría a conocernos jiji
Gracias
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